“the raven” de edgar allan poe



Título original: The Raven
Año publicación: 1845

El cuervo de Edgar Allan Poe:

El cuervo es un poema narrativo escrito por Edgar Allan Poe y su composición poética más famosa. Fue publicado por primera vez en enero de 1845. Son notables su musicalidad, su lenguaje estilizado y su atmósfera sobrenatural. Habla de la misteriosa visita de un cuervo parlante a la casa de un amante afligido y el lento descenso hacia la locura de este último.
El amante, que a menudo se ha identificado como un estudiante,[1] [2] llora la pérdida de su amada, Leonor. El negro cuervo, posado sobre un busto de Palas, parece azuzar su sufrimiento con la constante repetición de las palabras “Nunca más” (Nevermore). En el poema Poe hace alusión al folclore y a varias obras clásicas.Poe afirmaba haber escrito el poema de forma muy lógica y metódica. Su intención era crear un poema que pudiese gustar tanto a las clases populares como a las personas de gusto más refinado, como explica él mismo en el siguiente ensayo: “La filosofía de la composición“. El poema se inspira parcialmente en la figura del cuervo parlante de la novela Barnaby Rudge de Charles Dickens.[3] Poe toma prestados el complejo ritmo y la métrica del poema “Geraldine”, de Elizabeth Barrett.

La primera aparición de “El cuervo”, el 29 de enero de 1845 en el diario New York Evening Mirror, convirtió a Poe en un personaje muy popular en su época. Pronto se hicieron reimpresiones, parodias y versiones ilustradas del poema. Aunque algunos críticos mantienen opiniones diversas acerca de su valor literario, el poema sigue siendo una de las composiciones más famosas que nunca se han escrito.

Pablo Neruda: Puedo escribir los versos más tristes esta noche


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.”

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo

Huracan M


¿Algún huracán paso por mi alma?
Me pregunto al despertar,
pues mis ojos al chocar,
con la luz de tu mirada,
mi cuerpo se eleva,
al punto en el cual,
no se ni quien soy,
de tanto que te amo.

De Pgotic

Serían pues tus besos,
ó tan solo mi deseo,
¡No lo recuerdo!,
Pasaste frío, cruel y veloz,
como un huracán…

¿Pero yo entregue mi alma ese huracán de tu amor?

¡No!, me lo arrebataste,
eres un vil ladron,
un ser sin compasion
por el dolor que causas al pasar…

¡Pero no me derrumbe,
no pudo toda tú fuerza
destrozar el altar donde
vive mi amor por ti!

Y, hoy puedo llamarte,
Invocar tú amor,
pues tu frialdad,
tu actitud de huracán,
que destroza todo
a su paso, no serviran
contra mi, nunca mas…

Yo he vencido tu frialdad,
y hoy te convierto en un
calido viento, cargado de
la mas pura pasión,
y ya jamas me dejaras.

Y sabes amor, ahora
que tengo el poder, yo..

¡Yo seré el huracán!

Marc Marts

Acuerdate de mi


Llora en silencio mi alma solitaria,
excepto cuando esté mi corazón
unido al tuyo en celestial alianza
de mutuo suspirar y mutuo amor. 

Es la llama de mi alma cual aurora,
brillando en el recinto sepulcral:
casi extinta, invisible, pero eterna…
ni la muerte la puede mancillar.

¡Acuérdate de mí!… Cerca a mi tumba
no pases, no, sin regalarme tu plegaria;
para mi alma no habrá mayor tortura
que el saber que has olvidado mi dolor.

Oye mi última voz. No es un delito
rogar por los que fueron. Yo jamás
te pedí nada: al expirar te exijo
que sobre mi tumba derrames tus lágrimas.

Lord Byron

¿De Que Modo Te Amo?


¿De qué modo te amo? Deja que cante las formas:
Te amo desde el hondo abismo hasta la región más alta
que mi alma pueda alcanzar, cuando persigo en vano
las fronteras del Ser y la Gracia. 

Te amo en el calmo instante de cada día,
con el sol y la tenue luz de la lámpara.
Te amo en libertad, como se aspira al Bien;
Te amo con pureza, como se alcanza la Gloria.

Te amo con la pasión que antes puse
en mis viejos lamentos, con mi fe de niña.
Te amo con la ternura que creí perder
cuando mis santos se desvanecieron.

Te amo con cada frágil aliento,
con cada sonrisa y con cada lágrima de mi ser;
y si Dios así lo desea,
tras la muerte te amaré aun más.

Elizabeth Barret Browning