Para mis niñas


El tiempo pasa, los años pasan rápido y aun así seguirás sin entender porque sigo estando aquí, tal vez algún día comprendas que hay cosas en la vida que no cambian, que por mucha distancia que haya entre nosotros, mas nos acercaremos, porque te tengo en el lugar donde debes estar, nunca lo dejare salir de mi, te quiero cada día mas multiplicado por lo que quieras, que mas da, el infinito es así. Apareces en mis sueños, como esta noche, como tantas veces, para recordarme que nunca me rinda, aun en la completa oscuridad de la que estoy sin duda acostumbrado a lidiar cada día, tus palabras, deseos, intenciones, sentimientos nunca me harán daño, porque se amar, aunque te hayan dicho lo contrario, yo nunca dejare de hacerlo, contra corriente, bajo una tormenta, en la mas tenebrosa de las profundidades, ahí estará mi cosa bella que siempre lo iluminara, te tuve en mi corazón desde el mismo momento en que descubrí que era padre, te tuve entre mis manos, creciste y ahora sigues en ellas. Siempre estarás ahí. Espero que la recuerdes…

Pablo Neruda: Puedo escribir los versos más tristes esta noche


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.”

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo