El cinismo


Failbook.pngEl cinismo es una actitud negativa que no ayuda a nadie. Un cínico no actúa, no cambia, y mucho menos se compromete para el cambio. Un cínico es alguien frustrado, impotente, resignado frente a una realidad que cree inmodificable. Más aún, el cínico se siente sólo, y por eso lo expresa con comentarios que, en el fondo, buscan unir más gente a su causa. El cínico no es pasivo, sino que aplica un esfuerzo perverso para compartir y sumar gente a su propia frustración.

El cinismo es contagioso. El cínico es expresivo, y disfrazado de comentarios satíricos, intenta contagiar a quienes lo rodean para que lo acompañen en su desesperación, en su sensación de impotencia.

El cínico es peor que alguien negativo: es un negativo con actitud. Una persona negativa analiza y exagera una sola cara de la moneda. Se encarga de exponer todos los defectos de una idea, de plantear el peor escenario. En cambio, el cínico no analiza: simplemente destruye. El cínico no necesita análisis, no necesita motivos: se basa en su propia frustración para justificar su negativa.

Más aún, el cinismo crece y se alimenta de si mismo. Como dije, un cínico es alguien frustrado. Alguien que, en algún momento, intentó cambiar las cosas y no tuvo éxito (receta: repetir la frustración varias veces, aplicar algo de resignación, un toque de expresividad, y voilá, tenemos un auténtico cínico). El cínico justifica sus comentarios en la experiencia; el problema es que dicha experiencia es la suma de eventos cínicos anteriores. Desde el momento en que la persona se transforma en cínica (deja de intentar, acepta la frustración), el cínico comienza a “sumar experiencia” de todas las ideas que ve fracasar… se hayan intentado o no. Las ideas que se intentan y fracasan suman experiencia para el cínico… y también suman las que no se intentan. Con el tiempo el cínico deja de intentar por completo, y sin embargo sigue sumando experiencia por los intentos que nunca prueba. La experiencia del cínico termina siendo vacía, y sin embargo son estas experiencias no concretadas las que alimentan su propio cinismo.

2016-06-17_1202.pngY la frutilla de este postre amargo para el final: el cínico destruye Buenas Ideas. Nadie es cínico ante una Mala Idea. Frente a las Malas Ideas uno puede actuar de forma educativa (explicando los motivos que la convierten en Mala Idea), o despiadada (aprovechando la Mala Idea para desprestigiar a quien la ofrece), pero el cínico no tiene nada que hacer en el terreno de las Malas Ideas. En cambio, el cinismo sólo florece frente a las buenas ideas. Y este es el punto más peligroso del cinismo: se convierte en una persona que, con ningún argumento más allá del de su (frustrada) experiencia, entierra buenas ideas.

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