Amor, dinero, afinidad y otras cosas del ser


204606_153735361355335_1000015Hoy voy a intentar desmitificar ciertas afirmaciones bastante recurrentes dentro de nuestra sociedad, siempre desde mi particular punto de vista claro:

La persona que necesita tener reconocimiento hace alarde para demostrar que ama, que se es inteligente o que es mejor que los demás. Como ejemplo, el amor no quiere que se le premie sus hechos mediante el  honor, antes lo rechaza, porque no tiene cabida en el espacio “corazonil”, permítanme el término.
Jamás piensa en recibir, ¿Recibir qué? El amor no es una inversión en la que es rescatado en el futuro cuando las cosas se ponen feas, que al menor temor de quiebra van corriendo a exigir lo que se le debe.
Aquel que ama verdaderamente comprende las fallas de su pareja y no les da importancia.

Los celos son sinónimo de desconfianza y de propiedad privada, un sentimiento de bajo escalón espiritual y no caigamos en el típico error de pensar que si es valorable, una pequeña dosis de celos. La persona que posee ese sentimiento está transmitiendo su decadente escala de valores, su falta de autoestima y problemas en el pasado que no supieron solucionar.
La persona que transmite celos ve la posibilidad de que le quiten su “juguete” tratando asi a su pareja como un mero objeto, su percepción de la realidad se ve alterada por muchos factores en la que no voy a entrar porque hay para hacer un libro extenso. Debe buscar ayuda y dejar su ego a un lado para profundizar en las relaciones humanas y entender mejor el contexto del derecho que tiene todo ser humano a tener una personalidad autónoma y no dependiente, la cual se ha de respetar bajo cualquier circunstancia, no existe excusa posible.

¿El dinero es realmente  un obstáculo?
Las personas que tengan sobradamente dinero, sepa que tiene muchos más obstáculos para encontrar una relación
verdadera, que otras que no tienen tal ventaja económica.
El dinero puede dejarlo confuso con respecto a su conquista. Se podría pensar que alguien solo está a su lado por sus cuenta bancaria, su coche, su apartamento y demás posesiones materiales  y no por la afinidad de caracteres.
En este campo, la persona con poco dinero debería sentirse aventajada, ya que su conquista sin la intervención del poder económico será transparente y verdadera. Puede estar seguro que los que tienen un alto poder adquisitivo nunca tendrán en sus relaciones, la seguridad sobre la pureza de sentimientos de sus parejas.

Un error muy común en la sociedad es la de asociar la inteligencia al dinero, existen muchas personas que tienen una capacidad intelectual envidiable y que se encuentran en pésimas condiciones económicas. En este mundo hay dos tipos de personas, las espirituales y las materialistas y el dinero no es un factor que incline a ser ni de uno ni de otro, obviamente hay matices, no todo es negro o blanco, pero a grandes rasgos es una certeza que nadie puede cuestionar.

La felicidad es un estado del espíritu que el dinero no podrá comprar nunca.
Las personas adineradas dedican la mayor parte del tiempo en cuidar sus posesiones y a intentar hacerlas crecer, olvidándose de desarrollar el lado espiritual que en cuanto a valores es mucho más importante y enriquecedor para el ser, que lo estrictamente  material.
Nunca se intimide delante de alguien que posee más dinero que tu, ya que si esa persona es consciente de la incompatibilidad entre dinero y sentimiento, puede ser que esté buscando una verdadera relación de amor en el cual usted si estará con ventaja.
La sociedad no debería regir nuestros principios y mandar en nuestro desarrollo humano, es de todos sabido una de sus abanderadas frases “tanto tienes, tanto vales”. La cual obviamente es errónea, dado que dicha frase esta creada con el ánimo de perpetuar el modo de vida social más heterodoxo, intentando con ello fijar las normas por las que todos sus miembros han de  respetar de manera rígida, sin dejar opción alguna a la flexibilidad. Sus normas al igual que sus referencias hacia los patrones de belleza que debemos tener para ser aceptados, son totalmente cuestionables, lo que no lo es, es la ideológica individual, objetiva e independiente de cada uno, las cuales si
que son respetables al ser únicas y no están subyugadas a la opinión del populacho.
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¿las personas extrovertidas tienen mayor éxito social?
Creo firmemente que no, en círculos sociales con seguridad, una persona muy extrovertida hace que se pierda la integración del resto del grupo. No crea que los hombres que hablan mucho son los que tienen la admiración de las mujeres. Por lo contrario, a toda buena mujer que se precie, en general, no les gustan los hombres que hablan mucho. El silencio es realmente poderoso, pero también úsela con moderación.
Cuando alguien le hable, escuche, procésela y responda si asi lo ve conveniente, con la mayor tranquilidad. No dé respuestas apresuradas, puesto que eso denotaría que está buscando la aceptación de las comentadas normas sociales, que se supone que se ha de tener para ser admirado. Tu eres una persona libre e independiente, no lo olvide y como tal actúa en consecuencia, ¿no les gusta tu actitud? ¡Y qué! Siéntase orgulloso de ser integro con sus ideales respetándose
a si mismo. Si los demás no actúan así, no quiere decir que sea mejor ni peor, es su forma de comunicarse. Y por favor, no cometa el desliz de juzgarlos, todo el mundo tiene derecho hablar como le de la gana, tu eliges con quien estar y si ve que esa persona se comunica de una forma moral o éticamente errónea no la menosprecie, limítese hablar con otra persona educadamente o tómese una copa. Es muy común que en círculos sociales se formen corralitos, teniendo
conversaciones poco fructíferas, de contenido irrelevante,  hay quien cuenta chistes uno detrás de otro, cuando me encuentro en una situación parecida lo que pienso  interiormente es “si hubiera querido presenciar un show hubiera ido a una obra de teatro, al menos son profesionales de la gracieta y no unos payasos”. Estoy seguro que alguien pensara en este mismo instante, “¿Qué ocurre que no se puede contar un chiste y tener un momento agradable?”, claro que si, si es algo puntual pero no un largo repertorio, al final se vuelve pesado. Otros se dedican a relatar sus
innumerables experiencias, como si su vida fuese mejor que la de los demás, porque una norma social dice que si tienes muchas experiencias que contar eres una persona con mucha vida que la ha aprovechado al máximo y por lo tanto es aceptado con medallas de honor. Lo cual es otro error. Una persona que habla demasiado de sus experiencias es porque conoce muy poco su interior, no se ha parado a descubrir las maravillosas lindezas del mundo interno, aunque el personaje así lo cree ingenuamente. No apartemos a quien habla menos, tal vez tenga cosas mucho más interesante
que comunicar y de las que aprender.

Lea las siguientes preguntas que suelen escucharse en clubs, discotecas y otros medios digitales tales como los chats.
“¿Dónde vives?’ “¿Donde estudias?” “¿Trabajas?”
“¿Que sueles hacer?” “¿Que marca de coche tienes?” “¿Vives con tus padres?” “¿Donde te diviertes?”, “¿por dónde te mueves?”.
Preguntas de esta naturaleza son hechas por personas con finalidades especulativas. Lo que les interesa es lo que tienes y no lo que es. Esas personas esperan obtener respuesta que las satisfaga para, sólo entonces, pensar en una posible relación o amistad más o menos duradera. ¿Piensa realmente que esa persona que realiza tales preguntas se merece estar a su lado? Piénselo detenidamente, si solo busca una relación esporádica es fácil, independientemente de si cumple o no con esas pobres expectativas, esa chica o chico lo único que puede encontrar es personas afines a esa baja escala de valores, entre ellas personas mentirosas, que fingen o que tienen un bajo concepto de si mismos. Ese tipo de personajes suelen encontrarse mucho en la etapa de la adolescencia, obviamente están aprendiendo y les queda
mucho por avanzar pero también en personas de alta edad que no tuvieron en un momento de su vida una verdadera etapa de reflexión, queriendo con si cambiar su percepción de la realidad.
Existen preguntas más graciosas que las que he expuesto, como por ejemplo cuando alguien intenta tener alguna conversación sin saber cómo y solo se le ocurre decir “¿Qué hay de nuevo? , tal vez lo mejor sería responder de una manera acorde con la pregunta, “pues hoy es día 23, ¿no te parece increíble?

De las relaciones por internet hablaremos más extensamente en un próximo artículo, así que atentos. ¿Alguna sugerencia?
Mándenmela al correo o coméntela en los artículos, no sean tímidos, toda opinión es respetable siempre y cuando no se descalifique

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